Viernes 13 de Marzo de 2026
Los mercados funcionan sobre la base de la confianza. Esta confianza se construye a través de normas técnicas que garantizan la calidad, la seguridad y la protección del consumidor. Sin embargo, estas normas solo son efectivas cuando quienes las desarrollan representan a la sociedad en su conjunto.
Por eso, el Día Internacional de la Mujer y el Día Mundial de los Derechos del Consumidor no son solo fechas conmemorativas, sino parte de una misma agenda: fortalecer sistemas más inclusivos, confiables y alineados con las necesidades reales del mercado.
Cuando las mujeres participan activamente en el desarrollo de normas técnicas y en la toma de decisiones económicas, los sistemas de protección del consumidor se vuelven más pertinentes, más sólidos y más confiables. Y cuando la protección mejora, los mercados funcionan mejor para todos.
Esto no es simbólico. Es estructural.
La mayoría de los consumidores no lee una norma técnica, y no necesita hacerlo. Las normas operan de manera silenciosa, definiendo criterios de seguridad, métodos de ensayo, requisitos de etiquetado y estándares de desempeño.
Son la base que garantiza que:
Pero hay un elemento clave: las normas técnicas son desarrolladas por personas. Y cuando esas personas no reflejan la diversidad de los usuarios reales, el sistema puede presentar vacíos.
Las mujeres representan entre el 70 % y el 80 % de las decisiones de compra a nivel global. Son decisoras clave en los hogares, usuarias intensivas de servicios y actores fundamentales en las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, su participación en el desarrollo de normas técnicas no siempre refleja ese rol.
Y esa brecha impacta directamente en la calidad de los sistemas.
La protección del consumidor no es teórica, es técnica. Está integrada en especificaciones, criterios y requisitos concretos.
El Comité de ISO sobre política de consumo (COPOLCO) trabaja precisamente para asegurar que la perspectiva del consumidor esté integrada en las normas internacionales.
Incorporar a los consumidores, y en particular a las mujeres, mejora los resultados porque introduce preguntas clave:
Cuando estas preguntas se incorporan en el proceso, las normas técnicas se vuelven más completas, más aplicables y más confiables.
La participación no es un elemento complementario. Es un mecanismo de mejora de calidad.
La ausencia de diversidad en el desarrollo técnico tiene consecuencias concretas.
Ejemplos claros incluyen:
Estas no fueron decisiones intencionales, sino omisiones. Y las omisiones afectan directamente la seguridad, la usabilidad y la equidad.
Cuando las mujeres participan, se incorporan experiencias reales vinculadas a:
Esto mejora la relevancia y la credibilidad de las normas técnicas.
Un ejemplo concreto es el trabajo del comité ISO/TC 338, encargado de desarrollar normas técnicas para productos menstruales.
Durante años, estos productos estuvieron disponibles con:
La incorporación del tema en el ámbito de la normalización, junto con la participación activa de mujeres, permitió avanzar hacia:
El resultado es directo: productos más seguros, más confiables y mejor adaptados a las necesidades reales.
Aún existen barreras que limitan la participación:
Reducir estas barreras permite ampliar la participación y mejorar la calidad de las normas técnicas.
Cuando más actores y especialmente más mujeres participan, los resultados son más robustos, inclusivos y aplicables.
La evidencia es clara: los grupos diversos toman mejores decisiones.
Cuando las mujeres participan en el desarrollo de normas técnicas:
Esto no solo mejora la protección del consumidor, sino también la competitividad de los mercados.
La legitimidad del sistema depende de ello. Y la legitimidad es la base de la confianza.
La relación es directa:
La protección del consumidor es tan sólida como la diversidad de quienes diseñan las normas técnicas.
CUANDO ESA DIVERSIDAD REFLEJA EL MUNDO REAL, TODOS SE BENEFICIAN.
El Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (IBNORCA), como organismo de normalización, certificación, inspección y formación, promueve el desarrollo de normas técnicas que fortalecen la calidad, competitividad y confianza en Bolivia.
A través de su trabajo, impulsa la participación de actores públicos, privados y de la sociedad, contribuyendo a una infraestructura de la calidad más inclusiva y alineada con estándares internacionales como ISO.
Conoce más sobre nuestros servicios: https://www.ibnorca.org/soluciones/sistemadegestion/servicio/57
Para mayor información, escribe al correo info@ibnorca.org